Citizenville. Ciudades inteligentes basadas en la transparencia

 

Para una gran parte de políticos y ciudadanos, implicación democrática consiste en votar cada dos o cuatro años. No estamos acostumbrados a una política con jerarquías líquidas, de abajo hacia arriba y transparente. En tiempos de bonanza, el compromiso fuera de los períodos electorales tiende a disminuir a cero. En tiempos de crisis, la movilización ciudadana se acrecienta y surgen pequeñas “primaveras árabes” que dan la esperanza de una ciudadanía comprometida por el interés general. Esto es lo que está sucediendo hoy en España con ejemplos muy atractivos como el movimiento 15-M, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) o plataformas digitales como Change.org. Pero evidentemente esto no sucedía cuando la bonanza no dejaba ver la escandalosa burbuja inmobiliaria o la corrupción endémica en algunas comunidades autónomas. Alguna vez le escuche decir a Tim O’Really que nuestra idea de implicación ciudadana se ha reducido a agitar una máquina expendedora cada cierto tiempo, poniéndole monedas para que nos dé lo que necesitamos. El ciudadano paga, el ciudadano exige, pero el compromiso sólo queda limitado a la exigencia de recibir para mi y los míos.

La ciudad del mundo donde he vivido y encontrado mayor implicación ciudadana y mayor cantidad de proyectos de emprendedores pensados para el empoderamiento ciudadano es San Francisco, uno de los pocos modelos mundiales de ciudad inteligente. En Citizenville. How to take the town square digital and reinvent government (2013), Gavin Newsom -ex Alcalde de San Francisco- utiliza su exitosa experiencia como gestor de la ciudad bisagra de Silicon Valley para dar al lector una lección de transparencia sobre la transparencia. Dice Newsom al comienzo de su libro: “el ciudadano promedio tiene pocas formas de hacerse escuchar en el gobierno, y todas esas formas son arcaicas. Cuando los políticos dicen: esto es lo que la gente quiere, no tienen real idea lo que la gente quiere.” Un ejemplo de su gestión digital ha sido el proyecto Homeless Connect, una referencia en todo Estados Unidos que ha posibilitado atacar eficientemente el complejo problema de los sin hogar en San Francisco.

Por incapacidad o falta de vocación, los gobiernos son las últimas superestructuras del mercado que no toman ventaja y se apropian en forma eficiente de los datos digitalizados y de los medios sociales. Se ha puesto de moda el concepto de smart city, pero, por ejemplo, muy pocas ciudades de Iberoamérica lo aplican honestamente. En la mayoría de los casos se queda en marketing de ciudad (Barcelona quizás sea una excepción. Con un esfuerzo mayor, Medellín podría ser otra referencia). Los gobiernos son el mayor monopolio y actúan como tal, ocultando la información e ignorando la transparencia con sus públicos. Sin embargo, los datos del gobierno deberían ser fácilmente accesibles, estandarizados, en múltiples plataformas y confiables. Los datos no sólo deberían estar en documentos accesibles, sino que deberían permitir una conversación que se traduzca en empoderamiento ciudadano. En cuanto a la confiabilidad, se debe saber de donde provienen dichos datos, por quienes fueron producidos y con qué objetivo. Como consuelo, nos queda la experiencia de Newsom en la ciudad que posee mayor accesso a tecnólogos y emprendedores digitales. En Citizenville, Newsom relata su batalla cotidiana contra la burocracia y la tendencia al oscurantismo de los datos públicos. Señala: “Resistirse a las nuevas tecnologías es la posición por defecto del Gobierno. La historia de gobernar es una historia de tecnofobia.”

Para Newsom, Citizenville enfatiza en la idea que las ciudades son los nuevos motores de la innovación en la gestión pública. En las ciudades está tomando forma la innovación post-partidaria, dado que las ideas del statu quo partidario pierden relevancia. “A nadie le importa si la solución del tráfico o la recolección de basura es una solución demócrata o republicana” señala Newsom. Para el político californiano, es más significativo cómo se gestiona la ciudad que saber a qué partido pertenece dicha gestión.