Hacia la Universidad Móvil: tecnología móvil, aplicaciones y didáctica.

El lunes 18 realizamos con mi colega digitalista Hugo Pardo Kuklinski un taller en la Universitat Pompeu Fabra organizado por el CQUID. El taller fue una excelente ocasión para intercambiar ideas con nuestros colegas y comenzar a mapear un territorio donde las tecnologías y las nuevas experiencias educativas no paran de sorprendernos.

Desintermediación, nativos digitales e innovación educativa

En la primera parte del taller Hugo introdujo el concepto de mLearning no sólamente asociado a Mobile sino a la idea de ME, o sea una enseñanza personalizada donde la prioridad es el trabajo abierto y en red (o sea integrando a toda la comunidad de intereses, no sólo a los 30 compañeros de clase) y el contexto de aprendizaje, donde el estaudiente es una me-sphere a la que hay que seducir con nuevos conocimientos y dinámicas de aprendizaje, potenciando todo lo que sea actividades fuera del aula. Las nuevas prácticas de desintermediación (ver investigación Knowledge Production and Distribution in the Disintermediation Era, de Cristóbal Cobo, Hugo y un servidor, publicado en Social Science Research Network en 2011) que están naciendo dentro del sistema universitario (MIT OpenCourseWare) o directamente fuera de las instituciones educativas tradicionales (Khan Academy). Cada día surgen nuevas experiencias de formación que integran las tecnologías digitales y las redes dentro de novedosos contenedores didácticos (ver mi post Crisis y Universidad: la Long Tail educativa). Conceptos como desintermediación, aprendizaje distribuido, agregated university (Jarvis), i-bicuidad o el nuevo rol del docente como knowledge broker fueron parte de su presentación (en cada slide encontrarán links a las principales experiencias y plataformas de aprendizaje):

 

mLearning

 

Por mi parte, después de realizar una rápida introducción a la evolución de los dispositivos móviles y del Mobile Learning -un concepto que todavía necesita una puesta a punto, dado que puede significar diferentes cosas a la vez- pasé revista a las principales aplicaciones para dispositivos móviles (smartphones pero sobre todo tabletas) que pueden sernos de utilidad en el trabajo con nuestros alumnos (dentro y fuera del aula). La explosión de la mComunicación ha generado un nuevo mercado -hoy por hoy el más dinámico de la ecología mediática- que, antes o después, terminará por permear las prácticas de enseñanza-aprendizaje.

 

 

El mundo de las aplicaciones es infinito, cada día llegan nuevos productos al App Store y al Android Market por lo que conviene dedicar un poco de atención a las propuestas que van surgiendo. Durante la segunda parte del taller vimos algunas aplicaciones básicas -para tomar apuntes, dibujar, crear eBooks, editar vídeos, etc.- y otras más sofisticadas que describiré al final de este post, después de una breve digresión.

Necesitamos un Hypercard para iPad

En 1987 el programador de Apple Bill Atkinson hizo un trato con Steve Jobs: le regaló a la empresa su programa Hypercard con la condición de que fuera instalado desde la fábrica en todos los Macintosh. ¿Qué era Hypercard? Era un programa para crear programas. Atkinson tuvo la genial idea de poner la magnífica interfaz gráfica del Mac al servicio de la programación. Su proyecto era ante todo político: programación para las masas. Con Hypercard cualquier usuario, sin tener conocimientos de programación, podía crear un hipertexto interactivo, una base de datos o una calculadora. Por primera vez en la historia de la informática el hipertexto estuvo al alcance de los usuarios. A finales de los años 1980 había miles de stacks de Hypercard circulando por el planeta, la mayoría de los cuales eran productos didácticos.



Allá por 1994 mi primer producto digital fue el HyperBook, un stack de Hypercard dedicado a la historia y teoría del hipertexto. Estaba realizado en italiano (por entonces vivía en Turín) y fue comercializado por la editorial Synergon de Bolonia.

Si bien tenía algunas limitaciones -funcionaba sólo en el Mac y originalmente era en blanco y negro-, con algunos módulos adicionales se podían realizar productos muy sofisticados, como el videojuego Myst o el primer CD interactivo de Peter Gabriel: Xplora1.

Pero el potencial de Hypercard no estaba tanto en estos productos superprofesionales sino en el hecho de poner en manos de los usuarios un potente sistema para crear cualquier tipo de producto interactivo sin saber programar. Si el usuario quería ir más allá, el lenguaje HyperTalk -un inglés básico- permitía exprimir al máximo esta joya digital. Desde hace meses cada tanto tuiteo: “¿Para cuándo un Hypercard para iPad?”. Creo que un producto similar a Hypercard podría convertirse en la killer application del iPad y otras tabletas, por no hablar de su potencial educativo.

Aplicaciones para hacer aplicaciones

Si bien todavía no tenemos un Hypercard para iPad ya contamos con varias aplicaciones para crear aplicaciones. Estas apps  no tienen ni remotamente la flexibilidad y alcance del programa creado por Bill Atkinson, pero se pueden utilizar para crear pequeñas producciones interactivas. Aquí una breve lista de estas aplicaciones para crear aplicaciones -y sitios webs móviles- sin saber programar:

  • AppBreeder:  permite crear aplicaciones para iPhone
  • Wix Móvil: permite crear sitios webs para dispositivos móviles (HTML5).
  • iBuildApp: es uno de los productos más versátiles porque permite crear aplicaciones para iPhone y Android, además de sitios webs móviles en HTML5.
  • AppsBar: similar a la anterior, incluye diferentes templates según el tipo de producto a realizar.
  • AppMark: crea aplicaciones Android/iPhone/iPad a partir de una web (basta copiar el URL!).
  • iGensApp: crea apps para Android y iPhone/iPad.
  • Tapyrus:  crea apps a partir de un PDF.
  • AppBuilder: crea apps y sitios HTML5
  • AppBotic: crea apps para Android y iPhone/iPad.

La mayoría de estas plataformas son gratuitas aunque algunos sistemas exigen un pago para poder crear las aplicaciones. Como ya dije, estos productos están a años luz de la potencia y flexibilidad de Hypercard, pero pueden ser una buena solución para ponerse a experimentar con nuestros alumnos en espera de que algún programador se ponga a desarrollar la que podría ser la killer application para iPads: iCard.