Migrando de la zona de confort (1)
Sigue en Cuando los burócratas controlan el proceso pedagógico. Una renuncia transparente (2) y Estudiantes con resaca de educación formal. Una renuncia transparente (3)
Después de 8 años como docente e investigador en la Universitat de Vic, he renunciado en septiembre pasado. He decidido focalizarme en desafíos profesionales más provocadores, disruptivos y radicales como Imagine.cc u otros recién creados como Outliers School, más algunas ideas que estamos madurando y que presentaremos en los próximos meses. Un cambio para seguir creciendo. Me propuse salir de la zona de confort y en eso estoy. En el medio de la profunda crisis de empleo de España, he renunciado a un trabajo seguro. Adopté la primera regla simple en un entorno complejo de crisis: buscarme la vida en espacios productivos donde me sienta más a gusto, en Europa, EEUU y especialmente en Iberoamérica. Mi futuro profesional me lo agradecerá. Hace años que no siento en la educación formal lo que estoy sintiendo con proyectos independientes y fuera de las instituciones como Imagine: cambiar la vida de las personas sin pensar en evaluaciones, notas, asistencias a clase y burócratas de 9 a 6. Hace años que no me emocionaba como lo hice hace unos días con este video de un dreamer de Imagine, y con éste, y con éste (vean los videos y lo entenderán!).
Hace unos meses un colega a quién admiro me ha recomendado que el modo más eficiente de cambiar es intentar trabajar con personas que están haciendo lo que tú querrías hacer en el futuro mediato. Ser proactivo en la toma de riesgos profesionales es una precondición para luego alcanzar esas oportunidades disruptivas y geniales que estás soñando alcanzar. En el inspirador libro The start-up of you (2012), Red Hoffman y Ben Casnocha señalan “Inaction is especially risky in a changing world that demands adaptation.(…) Many people think you get career stability by minimizing all risk. But ironically, in a changing world, that`s one of the riskiest things you can do”.
Escribiré en tres artículos cuales son los motivos de una renuncia. Lo hago porque creo que pueden ser útiles como un pequeño estudio de caso en un debate público sobre la universidad española, focalizando en algunos pocos aspectos específicos. Evidentemente, la crisis de la universidad es muchísimo más profunda que lo poco que pueda señalar aquí y todo lo que pueda decir será sólo la punta del iceberg de una gran crisis de modelo.
A pesar de haber sido años muy productivos, me voy en malos términos con la institución y no estoy orgulloso por esto. Considero que el rumbo académico que está llevando el equipo de Decanato de la Facultat d’Empresa i Comunicació de la Universitat de Vic (FEC-UVic), dirigido por el Dr Antoni Soy, el Cap d’Estudis Dr Xavier Vicente y el Director del Departament de Comunicació Dr Jordi San Eugenio no es el adecuado para lo que deberían ser unos estudios de comunicación innovadores en 2012. La gestión de la FEC-UVic carece de personas expertas en la industria de la comunicación, de investigadores de primer nivel en el área y de profesionales con visibilidad internacional, y esto impide tener una visión lo suficientemente holística para diseñar los nuevos desafíos que requiere el mercado de la comunicación postdigital, en un momento de ruptura del statu quo industrial y de innovación radical en los bordes del ecosistema profesional. Se trata de un grupo de gestores focalizado en administrar la crisis, utilizando como fichas intercambiables a su variable más débil, los profesores. Las autoridades de la FEC-UVic carecen de expertise en el campo, por ende no pueden liderar este proceso. Un equipo con buena voluntad, pero sin experiencia ni un perfil adecuado y de prestigio para darle impronta y pistas a los alumnos para moverse en el mercado en tiempos de crisis al que nos enfrentamos. Todo esto afecta muchísimo el rumbo de unos estudios que deberían ser innovadores y disruptivos y han dejado de serlo hace tiempo.
Antes que nada, quisiera dedicar esta introducción a los agradecimientos, que son muchos y variados. Debo agradecer los 8 años de confianza que algunos miembros de la Universitat de Vic han depositado en mi persona, lo cual me ha permitido crecer como profesional desde la libertad de trabajo, el respeto, la emprendeduría y la motivación a realizar tareas en pos de la institución y de mi evolución académica. Pondré nombre y apellido a estos agradecimientos (perdón a los lectores de DGTL que no forman parte de la comunidad UVic, los invito a saltarse este largo párrafo). En primer lugar a Carlos Scolari y Paul Capriotti, grandes profesionales que no están hace años en la UVic pero que han sido los principales responsables de poner en marcha unos innovadores estudios de comunicación digital. Paul por haber diseñado todos los estudios en sus comienzos. Carlos por haber diseñado estudios con un marcado perfil en el campo digital, cuando poquísimos en España trabajaban en ese campo de conocimiento. Con el apoyo del equipo de rectorado 2002-2006, la UVic fue el primer (y creo que único) Departamento de Comunicación Digital que se ha creado en las universidades del Estado español. Aquí, Carlos analiza esa historia y su posterior renuncia a la UVic en 2009, con sensaciones y opiniones muy similares a lo que me ha sucedido a mí en el último año. Eramos uno de los primeros departamentos de Comunicación Digital de universidades iberoamericanas, allí por 2004, cuando nuestra ilusión nos hacía pensar que desde una facultad pequeña se podía trabajar mejor en crear nichos de conocimiento que fueran líderes y que tuvieran visibilidad internacional. Fue un gran desafío, abortado por múltiples decisiones inadecuadas de gestión académica de los últimos años.
También debo agradecer a otros colegas de gestión y profesores de los que he aprendido y he compartido grandes momentos como Mon Rodriguez, Héctor Navarro Güere, Santi Mateos, Santi Ponce, Marc Vaillo, Efraín Foglia, Rafael Madariaga, Raúl Martínez, Jordi Serrat, Joan Carles Martori, Jordi Solé-Casals y Marta Otero, entre otros. También agradecer a mis ex-alumnos. En 8 años he tenido más de 1000 alumnos. Mencionaré sólo algunos que recuerdo como excelentes alumnos y de quienes he aprendido más de lo que les pude haber enseñado. Con algunos he mantenido y mantengo contacto profesional como Xavier Docampo, Alex Perez, Bernat Bauzà, Elena Lloancy, Rubén Ginestós, Lara López, David Fontanet, Jaume Masarnau, Daniel Freixas o Nuria Ishii Balagueró. Otros excelentes alumnos (que sin duda son y serán buenos profesionales) han sido Joan Teixidó, Judit Abellí, David Vega, Marc Espinasa, Sergi Suelves, Violeta García, Lara López, Vicky Walker, Marta Mesquida, Sak Ramos, Guillem Santapau, Mireia Hurtado, David Avila, Laura Barreda, Helena Solà, Cristina Ibarz, Marta Fabrés, Elisenda Palou. Aina Bonnín, Jaume Gual, Carmen Cespón, Ona Camacho, Damaris Moya, Gorka Llort, Oriol Bèdia, Raúl Fernández, Raúl Aguilar, Damià Badía Teixido, Anna Estol, Ariadna González, Montse Guiu, Dídac Fernández, Elisabet Fonts, Miquel Segarra, Arnau Costa, y me olvido de decenas de alumnos que con su generosidad y cabeza abierta me han dado fuerza para enseñar y aprender con ellos. Sinceramente, gracias!
Desde mi ingreso a la institución, en septiembre de 2004, me he sentido apoyado por diferentes equipos directivos de la FEC-UVic, lo cual me ha permitido crecer dentro de la Facultad y desempeñar mi carrera. Es un hito que debo agradecer públicamente el apoyo inicial institucional del ex-Gerente de la UVic Josep Maria Clotas, para la creación de la primera spin-off de la UVic en muchos años, Funky Mobile Ideas SL (CampusMovil.net), a partir de un proyecto de I+D + i generado en mi primera estadía en 2007 como Visiting Professor del HCI Group de Stanford University. Pero como decía antes, este cierre de balance me invita a una reflexión que haré en dos entregas más focalizadas en un cierto tipo de gestores que están haceiendo mucho daño a la universidad española, así como en mi percepción de lo que debería ser una relación ideal entre docentes y alumnos. Lo escribo sin la voluntad de ofender a nadie, sino con la vocación de compartir un debate de ideas honesto, abierto y transparente que permita fortalecer el espíritu crítico que toda universidad debería tener, más no sea para corregir errores en pos de su propia supervivencia.
Sigue en Cuando los burócratas controlan el proceso pedagógico. Una renuncia transparente (2) y Estudiantes con resaca de educación formal. Una renuncia transparente (3)
(Imagen de portada: Memos!, por mutbka, en Flickr)






Hugo, muchas gracias por la mención.
Te deseo toda la suerte del mundo en los nuevos proyectos.
Gracias por todo, de nuevo.
Salir de la zona de confort es la mejor manera de sentirnos vivos. La repetición y la dependencia a una institucionalidad que esclaviza nuestros ritmos no es la opción cuando se quiere crear y cambiar el mundo.
La creatividad no sabe de miedos, y es por eso que salir de la zona de confort es enfrentarse a la aventura, pero al mismo tiempo a la alegría que la libertad posibilita.
Buen viaje, el mejor que se puede emprender porque cada vez habrá nuevos y mejores puertos.
¡Excelente post!
Unos posts muy interesantes y honestos.
Precisamente la semana pasada publiqué una serie de 4 posts abordando una idea de una universidad abierta como espacio de aprendizaje permanente. Te dejo el enlace al primero de ellos: http://estebanromero.com/2012/10/ideas-para-una-universidad-como-espacio-abierto-de-aprendizaje-permanente-i-la-universidad-en-crisis/
Hola Hugo.
Muy bonitos los posts. Te has olvidado de mí en tus listas de buenos y malos ¿o no?
Saludos desde la UVic.